




El cliente organizó un concurso en el cual proporcionaba únicamente el terreno para que se le sugiriera que tipo de proyecto residencial debía desarrollar. La propuesta fue una combinación residencial de un edificio de apartamentos de siete niveles y once casas de tres niveles cada una.
El reto fue proponer un modelo de casa en unos lotes muy pequeños y extremadamente quebrados, maximizando la rentabilidad del terreno para un mayor beneficio del inversionista. El diseño logrado en fachadas fue muy lineal y sobrio, logrando una arquitectura moderna y elegante que destaca el uso de los materiales arquitectónicos y es sumamente acogedora, cómoda y agradable para el usuario final.